sábado, 5 de diciembre de 2009

La escuela en testimonios.Reflexiones sobre el imaginario escolar en base a testimonios. Por Silvina Carla Porpatto.

“La escuela es el espacio donde la sociedad pone en juego la convivencia democrática.”

La herramienta más inquietante, en relación al saber, es la pregunta, que lleva la potencia de lo simple al interpelar los escenarios cotidianos.

Esa fue la excusa perfecta…

Una nota (parte de la monografía que realizamos en equipo y algunos interrogantes) abrió un debate plural a través de Internet (Facebook) que me permitió la construcción de un nuevo texto colectivo, movilizador, plasmado como retazos de una práctica que invita a ser tomada, leída, compartida y resignificada.

Terminaba mi nota así… Podríamos preguntarnos, ¿Qué paso con este contrato fundacional de la escuela? O bien indagar, ¿Quién fue el que no cumplió con el contrato? ¿Fue el estado el que no cumplió? ¿Fueron las instituciones educativas las que incumplieron? ¿De qué contrato se trata?

Juan R (abogado) afirma: “Estoy conociendo un poco más información de América Latina y encuentro que la grave polarización social (cada día más pobres y pocos ricos poderosos) cabalga precisamente en la falta de una buena Educación Pública. Se bastardea a los programas educativos, a los docentes y se reducen los presupuestos. Por eso digo basta de miradas ingenuas y despolitizadas! Hay que desnudar la ideología que aparta la educación pública”

Los gobiernos, inclusive los más sensibles a las demandas sociales, tienen muchas dificultades para superar el conservadorismo económico y político, que en cierta medida es inherente a la acción estatal. Tal es así, que muestran en muchas oportunidades no ser consecuentes con la importancia que dicen otorgar a la educación[1].

Cristian F (abogado y agente de seguros) opina: “Hoy de alguna manera pasa lo mismo que en tiempos de los sofistas… que los maestros no enseñan, que solo quieren ganar mas dinero, que no les importa educar, etc,etc,etc.

Son tantas de las críticas que escuchamos hoy en día...

Y habrá de esos y habrá de los otros, pero considero que es una de las mas nobles, loables y necesarias profesiones que existen...por eso, son absolutamente necesarios, indispensables en sociedades modernas o que pretendan serlo...”


Los docentes tal vez, más que otros trabajadores, cuentan con un “discurso legítimo” y es por eso que debemos construir “espacios de legitimidad”. Hay que revertir varios años de malas praxis. Y esto se construye recuperando primero la dignidad del saber experto, es decir recuperar el lugar en que nosotros mismos (los educadores) nos volvamos a convencer de que tenemos cabeza. Que no somos mediocres como desde ciertas políticas públicas se intentó convencernos hasta que muchos terminaron creyéndolo[2].

Domingo R. (abogado especialista en educación) declara: “Creo que hay falencias de ambas partes. Y que nos debemos un debate en serio sobre la escuela pública y la privada. (…) Tenemos que terminar con las cooperadoras y el subsidio a las privadas, pero previo tenemos que asegurar escuelas públicas en todas partes, con presupuesto suficiente y educación de calidad..."

Sobre la escuela llueven pedidos que no puede responder la escuela, sobre los directores también, los docentes se ven acosados por demandas a las que no pueden dar respuesta.

Graciela Frigerio es contundente al afirmar que “no se está dejando a la escuela ser la escuela”

La manera de despejar el terreno no es la pelea interior, sino la conquista que implica salirse de la escuela para integrar otras instituciones y desde la exogamia construir un reclamo audible.

“La ideología de una escuela puede considerarse como una construcción en un espejo a través del cual se reflejan imágenes. La cuestión es la siguiente: ¿qué personas se reconocen a ellas mis­mas como provistas de valor en esta imagen? ¿Qué otras imágenes son exclui­das por la imagen de valor dominante de rnanera que algunos estudiantes son incapaces de conocerse a sí mismos? De igual manera nos podemos preguntar sobre la acústica de la escuela. ¿Cuál es la voz a la que se presta atención? ¿Quién habla? ¿Quién es llamado por esta voz? ¿Para quién es familiar?”[3]

Maximo.(empresario) concluye: “a las instituciones las hacen los hombres… hay docentes con distintas motivaciones y horizontes, que hacen que muchas veces lo programado no se cumpla, es algo inherente a la naturaleza humana, pero rescatando aquellos que cumplen con su responsabilidad social, la institución pública es fundamental, como es fundamental que el educador se convierta en la herramienta de cambio, desde su interior , para que nuevas generaciones permitan imaginar una Argentina menos avara, un país más justo e integrador..”

Lograr esto implica movimientos en el interior de la escuela y de otras instituciones para devolverle el carácter estructural y estructurante a la ley.

No nos olvidemos de que estamos en una sociedad donde la ley perdió su carácter estructural-estructurante y esto se tradujo, entre otras cosas, en que las instituciones se volvieran ingobernables y que nadie pudiera ejercer el lugar de la ley. Algunos creyendo que el problema era la existencia misma de la ley. Pero sin leyes no hay sociedad posible. El problema es el carácter justo de la ley.

Dentro de la institución educativa esto se expresa en términos pedagógico-didácticos para cumplir con el contrato macro “Estado-escuelas-sociedad”, es decir la propuesta curricular.

Esto es lo que debe ser cuestionado.

La tarea docente es “ir colocando bajo sospecha los sentidos comunes que circulan y estructuran nuestros imaginarios y las prácticas y relaciones que se van configurando como naturales, como “así son” y “fueron siempre”[4].

En una hermosa película argentina (1991) de Adolfo Aristiaráin titulada “Un lugar en el mundo”, un maestro de escuela despide a sus alumnos con estas palabras:

“No me importa tanto el caudal de conocimientos que hayáis adquirido en !a escuela. Lo que verdaderamente me importa es que hayáis aprendido a pensar y a convivir”.


La escuela… un desafío… un juego…un espacio… un camino…

que elijo tomar todos los días.



[1] Gindin, Julián. Entrevista para el diario La Capital de Rosario, 18 de noviembre de 2009.

[2] Frigerio, Graciela. Utopías organizadoras de futuro. Compilación. Cuando el aprendizaje es un problema.

[3] Santos Guerra, Miguel Ángel. Dpto. Didáctica y Organización Escolar de la Universidad de Málaga.

[4] Achilli, Elena. Notas sobre el sentido de las prácticas docentes en la escuela pública.


GRACIAS A TODOS LOS QUE APORTARON SU OPINIÓN Y PERMITIERON LA CONSTRUCCIÓN DE ESTE TEXTO COLECTIVO.

Ahora espero la tuya....animate!!!...escribime tu opinión...


No hay comentarios:

Publicar un comentario