martes, 21 de septiembre de 2010

“…es lo único que quiero que se diga de mí, que fui una buena maestra…” “…una maestra que se formó en el amor a la escuela activa y democrática.”



Caminos de Tiza

Vienen de lejos
caminos de tiza,
abriendo surcos

este oficio labrador;
somos maestros,
y es nuestra honra,
ni son todas rosas,

ni todo es desazón.
Que viva la escuela
que la escuela viva,
que sea sostén
trampolín a la vida;
una usina de ideas,
el lugar del asombro,
el punto de encuentro
de entrega y de amor.
Es cada día
una aventura
aprender a enseñar,
enseñar a aprender
reconocernos
como necesarios
con derecho a crecer
para hacer crecer.
¡Que viva la escuela,
que la escuela viva!

de Mirta Goldberg.

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