Hace un tiempo leíamos en el aula "Las fechorías del Comesol", de Elsa Bornemann: un gato que inventa una máquina para acaparar el sol y venderlo por barriles, hasta que el baldío entero queda a oscuras. Los gatos solo lograron salir de esa noche cuando se juntaron en asamblea.
Este septiembre, la realidad nos trajo otra pregunta parecida. Una empresa presentó una inteligencia artificial capaz de planear ciberataques por sí sola. Un joven investigador renunció advirtiendo que "están apostando con nuestras vidas". Los dueños de las empresas más poderosas del mundo pidieron bajar la velocidad, mientras los gobiernos respondieron que ganar la carrera es lo único que importa.
¿Es una herramienta o un poder? ¿Quién decide para qué se usa? ¿Quién controla a los que deciden? ¿Y qué lugar nos queda a quienes educamos todos los días?
No tengo todas las respuestas, pero creo que, como los gatos del baldío, no podemos pensarlo de a uno. Por eso les comparto esta guía para abrir el debate entre colegas, con hechos verificados y preguntas para conversar. Porque cuando una discusión llega a todos lados, ya no alcanza con mirar: hay que tomar la palabra.
Guía para el debate
Propósito
Abrir un espacio de reflexión sobre los riesgos y las decisiones en torno a la inteligencia artificial, a partir de hechos recientes y verificados, y pensar qué lugar ocupamos como docentes y ciudadanos.
Para empezar: qué pasó en septiembre de 2026
- OpenAI presentó Astra, el primer modelo que la propia empresa reconoce capaz de planear y ejecutar ciberataques complejos de forma autónoma. Decidió no liberar al público sus capacidades más peligrosas.
- Un investigador de Anthropic renunció públicamente con el argumento de que las empresas "están apostando con nuestras vidas". Un responsable de seguridad de la misma empresa le dio la razón.
- Anthropic informó que detectó y bloqueó intentos de usar su IA para investigaciones vinculadas a armas biológicas.
- El CEO de Anthropic pidió moderar el ritmo de desarrollo, no detenerlo, y los líderes de OpenAI y xAI lo apoyaron.
- Trump respondió que el único límite que necesita la IA es "un presidente fuerte e inteligente". China calificó la propuesta como una estrategia de "Guerra Fría".
Eje 1: ¿Quién decide para qué se usa la IA?
- ¿La tecnología es neutral o refleja los intereses de quienes la desarrollan?
- ¿Qué peso tienen la competencia comercial y la carrera militar en estas decisiones?
- ¿Qué usos concretos de la IA ya vemos en la escuela y en nuestra vida cotidiana? ¿Quién los eligió?
Eje 2: ¿Quién controla a los que deciden?
- ¿Alcanza con que las empresas se autorregulen?
- ¿Qué rol deberían tener los Estados, los organismos internacionales y la ciudadanía?
- Más allá de las intenciones humanas, ¿qué significa que ni los propios creadores puedan garantizar que un sistema muy capaz haga solo lo que se le pide?
Eje 3: ¿Qué podemos hacer nosotros?
- ¿Cómo enseñamos a usar la IA con sentido crítico y a distinguir información verificada de la exagerada?
- ¿Qué debería exigir la comunidad educativa en materia de transparencia y uso de estas herramientas?
- ¿Qué lugar pueden ocupar estos temas en la agenda gremial y en las políticas educativas?
Dinámica sugerida (60 minutos)
- Presentación de los hechos (10 min).
- Trabajo en tres grupos, uno por eje (25 min).
- Puesta en común (20 min).
- Cierre: una conclusión o propuesta por grupo (5 min).
Para cerrar
El debate no es "IA sí o IA no", sino quién la gobierna, con qué fines y con qué controles. Y quizás, como en el cuento, la respuesta esté en lo que decidamos hacer juntos.
Silvina Porpatto.
@delaescuelaavos
Fuentes
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