domingo, 9 de marzo de 2014

Diario de cuarto grado 2014.


Diario de cuarto grado 2014.
Narrativa del primer encuentro.
7 de marzo
Pocos días antes del “primer día” de clases, con un grupo de compas, nos reunimos para pensar el primer encuentro con los chicos. Intercambiamos ideas y decidimos que jugando era la mejor opción. Miriam y yo, Silvina, ambas maestras de cuarto de la tarde, resolvimos proponerle a los chicos un juego al que llamamos “Te presento”. A continuación explico el juego… Así lo pensamos. Hubo varias opciones que seguramente vamos a intentar en otras ocasiones. OPCIÓN 3. “TE PRESENTO” El maestro invita a formar una ronda y reparte un caramelo para cada niño. Los caramelos tendrán que ser de dos gustos diferentes, dos colores o números distintos (en partes iguales), para poder formar parejas. El maestro pide que se miren, se busquen y se paren frente a frente, da a consigna de que se entrevisten y se pregunten ¿Cómo te llamas y cómo te gusta que te llamen? ¿Qué es lo que más te hace feliz?, cabe una tercera pregunta si la respuesta dada es todo o nada. Primero uno será entrevistado y luego cambia el rol (COMUNICACIÓN/ESCUCHA ACTIVA), de tal forma que ambos hablen y se escuchen. Posteriormente en una puesta en común cada niño presentará a su compañero (PARAFRASEO) tratando de ser lo más fiel posible al relato, indicando también el sentimiento o emoción expresada por el otro. Finalmente podemos conversar acerca de la dinámica: ¿Fue fácil o difícil? ¿Por qué? ¿Qué es necesario hacer o tener en cuenta para poder presentar a otro?...
Miriam fue maestra de casi todos los niños y niñas en tercer grado. Para ella ese primer momento soleado en la galería está lleno de caritas familiares, sonrisas y abrazos de reencuentro. Para mí, Silvina, casi todo es nuevo y siento la misma emoción y nudo en la garganta, que seguramente están sintiendo también los niños y niñas que se integran por primera vez al grupo. Después de una cálida bienvenida ingresamos al salón. Inmediatamente con Miriam juntamos a ambos grados “los cuartos de la tarde” en el aula de Matemática, en el patio de la escuela se perderían las voces, algunas seguramente tímidas por el primer encuentro. Con una ronda comenzó el juego, se repartieron los caramelos y se organizaron las parejas. Los niños respondieron a nuestras consignas en armonía. Ninguno cuestionó su compañero de equipo, enseguida se preguntaron y se confiaron el principal motivo de felicidad. Una niña improvisó, con el numerito de cartulina de su caramelo, un pequeñísimo micrófono para entrevistar como una periodista. Luego cada uno presentó a su camarada con empatía. En muy pocas ocasiones hubo algún dato no recordado o equivocado que quedó disimulado con cómplices secretos al oído. La puesta en común con las presentaciones fue extensa, el desafío de treinta parejas de niños de 8 y 9 años escuchándose y  confesando su razón de ser feliz, sin embargo maravillosamente un clima de respeto y confianza nos abrazaba, aunque nos hubiera gustado estar sentados. Cómo te gusta que te llamen…  y la confidencia de otros modos de decirnos, algunos mimosos, otros simpáticos, unos extraños. Los motivos de felicidad no faltaron, la familia y los amigos llevaron la punta, los juegos, las mascotas y actividades recreativas, como fútbol, patinaje y música también despuntaron. Cuánto que nos une… Recreo.
Mas tarde en el salón con el grupo C reflexionamos sobre el juego realizado. Conocimos a los nuevos; nos confiamos cosas, nos presentamos para conocernos; hacen falta más de dos preguntas para ser amigos; nos sentimos cómodos y nos escuchamos; me gustó presentar a mi compañero; es difícil decir lo que a otro le hace feliz; nos hubiese gustado estar sentados; ricos los caramelos; es importante escuchar; nunca pensé que le gustaría que lo llamen “fideo”; no es fácil escuchar con atención; nos escuchamos si ponemos el corazón (aunque para uno de los chicos “¡todo está en el cerebro!”). En el aire flotaba la pregunta por el nombre del juego, las respuestas no se hicieron esperar y formaron una lista interminable en el pizarrón. Más reflexiones brotaron y concluimos que el “cómo” lleva tilde en la pregunta y la pierde en la respuesta; que a “él” le pasa lo mismo, pero cuando nombra a persona y no cuando funciona acompañando a un sustantivo y que la jota lleva punto en minúscula. No faltó ocasión ni siquiera para ensayar una mediació  que concluyó sentenciando que muchas veces no es lo que decimos lo que lastima, si o la forma en la que lo decimos, y conflicto resuelto! 
La tarde siguió entre carpetas y regalos, guardianes de Rosario y tareas de vacaciones, charlas interminables y risas, ajedrez y pochoclo.

2 comentarios:

  1. Me encantó, lo vas a hacer con todas las actividades? Es fantástico.
    Nos vemos mañana. Chaucito. Leda

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  2. Voy a intentar que mi agenda sea un anecdotario. Tengo un plan con propuestas y luego escribo lo que ocurrió y lo imprevisto.

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